Mis musicas

domingo, 7 de julio de 2013

Felicidad

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Mucho se ha dicho a respecto de la felicidad, el indiano Mahatma Gandhi dijo que no existe un camino para la felicidad, pues la felicidad es el camino. El poeta Drummond también emitió su percepción de la felicidad, para él “Ser feliz sin motivo es la más auténtica forma de la felicidad”. George Bernanos escribió que el secreto de la felicidad está en saber hallar regocijo en la alegría de las otras personas. El gran escritor Érico Veríssimo subrayó  que la Felicidad es la certidumbre de que nuestra vida no se pasó inútilmente. A felicidade é um problema individual. Aqui, nenhum conselho é válido. El psicoanalista Sigmund Freud, conocido por no comprender las mujeres.. (jejeje) también se aventuró a decir que cada uno es responsable por su propia felicidad, y así cada uno la debe procurar por sí mismo. Muchos más ambicionaron describir y hasta mismo escribir recetas para ser feliz. Cada uno a su manera contribuyo para describir y enseñar a otros el camino que lleva a una vida más completa y por lo tanto más feliz. La verdad es que pienso como Freud, ser feliz depende exclusivamente de mí. No puedo proyectar mi felicidad en las cosas materiales o en otras personas, pues así la vida pasa y nunca estaremos satisfechos, siempre habrá algo más. Por supuesto que necesitamos de las cosas y hasta mismo de la compañía de personas amigas, pero el foco no debe estar fuera de nosotros, sino en nosotros mismo. Trabajar nuestra autoestima es fundamental, porque solamente vamos a percibir la belleza fuera cuando miramos nuestra propia belleza interior. Por lo tanto, no hay un camino, pero muchos caminos que nos pueden hacer alcanzar o nos alejar de la felicidad, sólo resta decidir cuál camino vamos a elegir. La vida que llevamos tiene exactamente el tono que damos a ella.
  
Luciana de Castro Regis


domingo, 6 de mayo de 2012

Me encanta Dios



Me encanta Dios. Es un viejo magnifico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega. Y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna y nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe de las manos.
Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero eso a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida sea para siempre.
Ahora los científicos salen con su teoría del Bing Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.
A mi me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los anbióticos- ¡bacterias mutantes!
Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.
Mueve una mano y hace el mar, mueve otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.
Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira.
Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja.
Dios siempre esta de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.
A mi me gusta, a mi me encanta Dios.
Que Dios bendiga a Dios.
- Jaime Sabines
1926 - 1999

Queda prohibido

Poesía


Y fue a esa edad... Llegó la poesía
a buscarme. No sé, no sé de dónde
salió, de invierno o río.
No sé cómo ni cuándo,
no, no eran voces, no eran
palabras, ni silencio,
pero desde una calle me llamaba,
desde las ramas de la noche,
de pronto entre los otros,
entre fuegos violentos
o regresando solo,
allí estaba sin rostro
y me tocaba.

Yo no sabía qué decir, mi boca
no sabía
nombrar,
mis ojos eran ciegos,
y algo golpeaba en mi alma,
fiebre o alas perdidas,
y me fui haciendo solo,
descifrando
aquella quemadura,
y escribí la primera línea vaga,
vaga, sin cuerpo, pura
tontería,
pura sabiduría
del que no sabe nada,
y vi de pronto
el cielo
desgranado
y abierto,
planetas,
plantaciones palpitantes,
la sombra perforada,
acribillada
por flechas, fuego y flores,
la noche arrolladora, el universo.

Y yo, mínimo ser,
ebrio del gran vacío
constelado,
a semejanza, a imagen
del misterio,
me sentí parte pura
del abismo,
rodé con las estrellas,
mi corazón se desató en el viento.

- Pablo Neruda

domingo, 18 de marzo de 2012

¿Punto de vista o la vista de un punto?



Siempre que hablamos hacemos uso de palabras, así como también de gestos. ¿No es verdad? Nuestro ritmo y el tono de nuestra voz dice mucho a respecto do que se habla, pues el conjunto de ellos sirven para informar nuestros interlocutores. Pero cuando escribimos no hay como hacer uso de expresiones corporales, así, lo que hace que nuestros lectores entiendan correctamente lo que se quiere decir, es el uso de los signos de puntuación. Entonces  un “simple” coma puede cambiar todo sentido do que se va a decir. Dependiendo del punto de vista que se quiera añadir, cambiamos los signos de lugar, ora añadiendo, ora sacando fuera, y así lo que se tiene es la vista de un punto. De hecho, una misma frase puede tener el sentido de incertitud cuando utilizamos los puntos de interrogaciones, o expresar sorpresa o certeza con los puntos de exclamaciones. Aunque podemos añadir los puntos suspensivos, dando al enunciado una continuidad inacabada.
La coma además de dar una pausa no que se quiere decir, puede cambiar una opinión dependiendo del punto de vista. Pues, una coma puede ser una pausa o no:  No, espere. X No espere. Ella también puede sumir con tu dinero: $ 23,4 X 2,34. Ella puede criar héroes: Esto sólo, él resuelve X Esto sólo él resuelve. Ella puede ofrecer la solución: Vamos a perder, nada se ha resuelto X Vamos a perder nada, se ha resuelto.
En la sentencia: “El camino correcto es el camino de siempre.” El uso del punto final cierra la frase. Ahora, con el punto de exclamación: "¡El camino correcto es el camino de siempre!" A presenta un estado de sorpresa, semejante aquello que el tono de voz produce en los enunciados. Ahora, añadiendo los signos de interrogación tendremos una pregunta, una incertitud: "¿El camino correcto es el camino de siempre?" Y se añadimos dos puntos, tenemos la impresión de que se esta indicando aquello camino que es correcto: "El camino correcto es: El camino de siempre."
Así, nos queda una lección: No podemos perder de vista que todo lector lee también los signos de puntuación, y que en la falta de ellos cada uno añadirá el punto de vista suyo.



Alumnos: Luciana de Castro Regis, Nicole Winterfeld Ramos y Raquel Aparecida Plentz.

jueves, 15 de marzo de 2012

martes, 13 de marzo de 2012

Las formas del Amor

Fue en una mañana de domingo que mi hijo Jean, que tiene casi 13 años, me preparó una sorpresa agradable. Él se levantó temprano para preparar el desayuno, su intención era hacer los huevos en forma de corazón (como la foto), y después de más de una hora de preparación, el experimento no funcionó como él había imaginado, algunos huevos quedaram añicos. ... Entonces él entró en mi habitación con un plato en la mano, lleno de huevos cocidos. Fue cuando él me dice: "Mamá, el amor ni siempre tiene la forma de corazón, a veces el tiene la forma de un huevo" .... Yo estaba tan feliz con mi corazón lleno de orgullo por tener un hijo que lo abracé ternamente. Como es bueno ver que él tuvo la iniciativa y aunque no ha funcionado, llegó a una conclusión brillante. ¡Te quiero para siempre mi hijo! Así que dejamos como una reflexión que el amor puede manifestarse de varias maneras, incluso tener la forma de un huevo. Lo que importa es lo que mueve nuestras acciones, a saber: El amor.
Mamá Luciana de castro Regis